LAS ESPADAS DE MIO CID - Parte (I)
LA “COLADA”
La verdad destruye a la leyenda.
Estoy nuevamente contigo, mi querido amigo, y te agradezco el tiempo que me prestas tus oídos para escuchar mis disquisiciones sobre la vida de este personaje fantástico llamado Mio Cid. Cuando inicié esta aventura de escribir sobre este personaje medieval y dentro de la relación amor-odio que mantengo con él unas cuantas cosas me atan en forma incuestionable a su figura: los libros sobre Historia Medieval, los caballos y sus espadas. Los libros sobre esa época, porque nos enseñan, y con un poco de imaginación, nos transportan mágicamente a ese tiempo y nos hace ser partícipes de sus acciones diarias. No debemos olvidar que Mio Cid era un incansable “oidor” de las gestas guerreras realizadas por los griegos, romanos y musulmanes y para lo cual tenía en su entorno a poetas que le leían las historias de las batallas realizadas por estas naciones. Los caballos, que a mi humilde entender son los animales más bellos, cariñosos y leales del mundo y si de mi dependiera, mi querido amigo, tendría varios en el patio de la casa; y por ultimo, las espadas, símbolo del poder, de la caballerosidad y de la habilidad artística del guerrero.



